PARIS, Francia.- Perdió a numerosos dirigentes, sus infraestructuras resultaron gravemente dañadas por bombardeos y su economía está devastada, pero la república islámica de Irán cree disponer de un “arma mágica”: el control del estrecho de Ormuz para hacer ceder a Estados Unidos. Esa postura arriesgada podría provocar la reanudación de la confrontación.
“Piensan poder resistir más tiempo que Trump. Esta guerra es existencial para ellos”, subraya Sanam Vakil, del centro de reflexión Chatham House en Londres. “Están comprometidos con las negociaciones, pero no quieren capitular. Al contrario, quieren obtener concesiones”, asegura. Resumiendo la postura de Teherán, un nuevo cartel gigante apareció en la capital iraní, mostrando a Donald Trump con el eslogan “Al borde de la ruptura”.
En esta pulseada, “la palanca de Ormuz es esencial”, destaca Thomas Juneau, profesor de la Universidad de Ottawa, quien considera que Teherán estima que Trump perderá la paciencia ante el aumento de los precios de los combustibles, antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.
Tras años de amenazas Teherán bloquea por primera vez este cuello de botella marítimo, por el que normalmente transita una quinta parte de la producción mundial de hidrocarburos.
Su casi paralización desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, a la que Washington respondió imponiendo un bloqueo a los puertos iraníes, dispara los precios del petróleo.
Con Ormuz, su “arma mágica”, el poder iraní espera “acorralar” al presidente estadounidense, pero “parece un poco delirante y podría tener el efecto contrario y conducir a una reanudación de la guerra”, mientras un frágil alto el fuego está vigente desde el 8 de abril, afirma Arash Azizi, profesor en la Universidad de Yale. “La república islámica ya sobreestimó sus cartas en el pasado y corre el riesgo de volver a hacerlo”, advierte Juneau.
Cumbre de alto voltaje en Beijing: Trump y Xi buscan un equilibrio entre la guerra en Irán y la tregua comercialRecuerda que el contexto no es ideal, ya que el pueblo está “extremadamente descontento” tras las grandes manifestaciones de enero, reprimidas con sangre, y al impacto de la guerra sobre la economía y las infraestructuras. Pero el poder iraní considera que está en juego su supervivencia, “por lo tanto, está dispuesto a absorber un importante dolor económico si eso le permite resistir hasta la salida de Trump”, añade el profesor.
Los dirigentes iraníes “están preparados para afrontar una nueva serie de ataques y asumir ese riesgo, pese al costo inmenso que ello implicaría para Irán”, confirma Vakil.
Incógnita
Es difícil saber quién dirige el país desde la muerte del ayatolá Alí Jamenei, muerto el primer día de la ofensiva israelí-estadounidense. Su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, que no apareció públicamente desde su designación en marzo, probablemente participa en la toma de decisiones, aunque no sea el único actor, en un panorama dominado por los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico, consideran los analistas.
Altos responsables comentan los esfuerzos diplomáticos para poner fin a las hostilidades, mostrando firmeza frente a Washington. “No hay otra opción que aceptar los derechos del pueblo iraní, tal como se establecen en la propuesta de 14 puntos”, insistió el negociador jefe iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, después de que Trump criticara la respuesta iraní a su propuesta.
El costo de la guerra en Irán se acerca a los U$S 29.000 millonesEl también es presidente del Parlamento iraní estimó que “cuanto más demoren las cosas, más caro les costará a los contribuyentes estadounidenses”. Frente a esta intransigencia, la amenaza de una acción militar tiene poco efecto, estima el periodista político Maziar Khosravi. Trump puede “eliminar una nueva capa de dirigentes de la República Islámica. No me parece una opción viable: cada nueva generación que llega al poder es más intransigente que la anterior”, detalla.